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Retire
las hojas de los últimos 20 cm. de los tallos de sus rosas.
No deben quedar hojas en contacto con agua, ya que esto ayuda a
producir bacterias.
Corte 4 cm. del tallo en forma diagonal de manera que la superficie
de absorción de líquido sea mayor. Trate de hacerlo
con el tallo bajo agua.
Ponga las rosas en un florero limpio con agua, una cucharadita de
azúcar y otra de cloro, o en su defecto, con un sobre de
preservante.
| Mantenga
el florero en un lugar fresco, alejado del exceso de calor,
ya sea proveniente del sol o de la calefacción.
Es recomendable sacar las flores al fresco durante la
noche.
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Puede
suceder que un par de días después de haber puesto
las rosas en agua, algunas se pongan mustias y bajen la cabeza.
Esto quiere decir que éstas no se hidrataron lo suficiente.
Para hidratarlas y recuperarlas se les debe volver a cortar el tallo,
y luego dejarlas completamente sumergidas en un recipiente con agua
(tina llena de agua por ejemplo) por alrededor de 4 horas. Una
vez hidratadas se sacan y pueden volver al florero original.
Cada dos días es recomendable cambiar el agua del florero
y volver a recortar un poco las puntas de las flores.
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